La enfermedad de La Peyronie es una afección adquirida caracterizada por la formación de una placa fibrosa rígida en la membrana albugínea de los cuerpos cavernosos, lo que provoca una deformación del pene durante la erección.
Esta placa limita la expansión de uno de los lados de los cuerpos cavernosos y puede provocar una curvatura, una desviación y, en ocasiones, un acortamiento, un adelgazamiento o una hendidura. Se trata de un trastorno mecánico secundario a un proceso fibrótico localizado.
La membrana albugínea es una estructura fibrosa que rodea los cuerpos cavernosos y que, en condiciones normales, permite una expansión homogénea durante la erección. En la enfermedad de La Peyronie, pueden intervenir varios fenómenos:
Esta placa impide la expansión simétrica de los cuerpos cavernosos y provoca así una deformación mecánica durante la erección. Las molestias pueden variar según la fase de la enfermedad, el grado de curvatura, la localización de la placa y la existencia o no de una disfunción eréctil asociada.
Esquema general de la enfermedad de La Peyronie
Una intervención temprana puede influir en la evolución.
El tratamiento varía en función de la fase, el grado de curvatura, el impacto funcional y la presencia o ausencia de disfunción eréctil asociada.
Repercusión psicológica
La enfermedad de La Peyronie tiene un impacto psicológico especialmente importante. Los pacientes pueden experimentar:
Muchos pacientes tardan en acudir al médico por pudor o por restarle importancia al problema. Por el contrario, un tratamiento progresivo permite normalizar la situación y proponer soluciones adecuadas.
El tratamiento puede incluir varios enfoques complementarios. La elección depende de la fase de la enfermedad, del grado de curvatura, del impacto funcional y de si existe o no disfunción eréctil asociada.
En determinadas situaciones, se puede recomendar un seguimiento en función de la evolución y las repercusiones.
Dependiendo del estadio y de la situación, se pueden considerar tratamientos médicos.
Se puede considerar la posibilidad de realizar inyecciones intralesionales o, en algunos casos, un tratamiento regenerativo.
En algunos casos avanzados o muy incapacitantes, se puede considerar la cirugía.
Los dispositivos mecánicos ocupan un lugar importante en las estrategias progresivas y conservadoras.
Métodos mecánicos: extensor y vacío

El vacío crea una erección mediante una depresión controlada, lo que permite una expansión homogénea de los cuerpos cavernosos. Esta suave tensión permite:
En determinadas situaciones, la combinación de:
puede integrarse en una estrategia conservadora progresiva. El enfoque se basa en la regularidad y la progresividad.
Según la situación clínica, la estrategia puede orientarse hacia una solución combinada, una solución de tracción o una solución mecánica destinada al mantenimiento vascular y a la flexibilidad de los tejidos.
Se recomienda acudir al médico cuando:
Una evaluación temprana permite orientar al paciente hacia la estrategia más adecuada en función de la fase de la enfermedad, el grado de curvatura y el impacto funcional.
Sí. Sin tratamiento, la curvatura puede agravarse, el acortamiento puede aumentar y las repercusiones sexuales pueden acentuarse.
Sí. La enfermedad suele evolucionar hacia una fase inflamatoria activa y, posteriormente, hacia una fase fibrótica estable.
No. La atención médica puede incluir la vigilancia, tratamientos médicos, inyecciones, dispositivos mecánicos o cirugía, según el caso.
El extensor aplica una tracción longitudinal controlada con el fin de lograr una remodelación tisular progresiva, con el objetivo de reducir la curvatura, mantener la longitud y mejorar la simetría.
Sí. El vacío permite una expansión homogénea de los cuerpos cavernosos, mejora la oxigenación de los tejidos, ayuda a mantener la flexibilidad y puede contribuir al tratamiento de la disfunción eréctil asociada.