La disfunción eréctil consiste en la dificultad para lograr o mantener una erección suficiente que permita mantener relaciones sexuales satisfactorias. Este trastorno, también denominado problema de erección, puede tener un impacto significativo en la autoestima, la vida de pareja y la calidad de vida.
A diferencia de un fallo ocasional, la disfunción eréctil persistente no debe considerarse como una simple molestia puntual. Cuando se instala, también puede ir acompañada de una alteración progresiva de los tejidos eréctiles. Comprender los mecanismos implicados permite actuar antes y orientar hacia las soluciones más adecuadas.
La erección es un fenómeno neurovascular complejo. Se basa en varios mecanismos que deben funcionar conjuntamente:
Cuando las erecciones se vuelven escasas, insuficientes o ausentes de forma prolongada, pueden aparecer varios fenómenos:
Por lo tanto, la disfunción eréctil no debe percibirse únicamente como un trastorno funcional. También puede convertirse en un problema de preservación tisular.
Entender el mecanismo de la erección
Esquema general del mecanismo normal de la erección
La disfunción eréctil puede afectar a personas muy diferentes. Puede estar relacionada con una intervención quirúrgica, con factores vasculares, con el envejecimiento, con determinadas comorbilidades o con el fracaso de los tratamientos más convencionales.
Círculo vicioso psicológico
Esta circunstancia suele contribuir a que el trastorno se convierta en crónico.
Incluso se identifica claramente una causa orgánica, la repetición de los fracasos puede tener importantes repercusiones psicológicas:
Hablar de ello en la consulta permite:
El tratamiento de la disfunción eréctil puede incluir varios enfoques complementarios. La elección depende del mecanismo subyacente, del contexto médico, del impacto del trastorno y de las preferencias del paciente.
Se pueden recetar algunos medicamentos para facilitar la erección. Pueden resultar eficaces en muchos casos, pero no son adecuados para todos los pacientes.
Las inyecciones intracavernosas pueden ser una opción cuando otros tratamientos resultan insuficientes o no se toleran bien.
Los dispositivos mecánicos, en particular el vacío, desempeñan un papel importante cuando se busca un enfoque no farmacológico o una estrategia de rehabilitación.
Cuando el trastorno se ve agravado por el estrés, la ansiedad ante el rendimiento o las tensiones en las relaciones, el acompañamiento puede formar parte del tratamiento integral.
Esquema del vacío
El vacío actúa mediante una depresión controlada alrededor del pene, lo que favorece:
Con el objetivo de rehabilitar y mantener los tejidos, el uso regular del vacío puede contribuir a:
Uso regular para mantener los tejidos, la longitud y la elasticidad, especialmente tras una prostatectomía o en caso de disfunción eréctil crónica establecida.
Consecución de una rigidez funcional para una relación, como alternativa o complemento a los tratamientos farmacológicos, y recuperación de una experiencia positiva.
El dispositivo VACURECT cuenta con anillos de confort que permiten:
Dependiendo de su situación, el tratamiento puede orientarse hacia una solución de rehabilitación, una solución integral para la actividad sexual o un enfoque complementario.
Se recomienda consultar a un profesional sanitario:
Una evaluación médica permite identificar las causas del trastorno, priorizar los factores implicados y orientar hacia la solución más adecuada.
Sí. La disfunción eréctil es un trastorno frecuente, sobre todo con la edad, pero también puede afectar a hombres más jóvenes dependiendo del contexto médico, psicológico o quirúrgico.
Sí. Si no se trata, la oxigenación de los tejidos puede disminuir, con el consiguiente riesgo de pérdida de elasticidad, fibrosis y pérdida de longitud.
No. El tratamiento con vacío también puede formar parte de un programa de rehabilitación del pene y de mantenimiento de los tejidos, especialmente tras una prostatectomía o en caso de disfunción eréctil crónica.
Sí. Son especialmente adecuadas cuando el objetivo es preservar los tejidos, evitar el deterioro fisiológico o recuperar una experiencia sexual positiva sin necesidad de un tratamiento sistémico.
Sí. La aspiración puede ser una solución incluso aunque no se produzca una recuperación completa de la sensibilidad.